?

Log in

No account? Create an account
L-PISTOLARIO
December 13th, 2009 
Sir Alan Worthwood
Estimado Dr Mainmind,

Hoy ha sido un día tremendamente irregular. Uno de esos días por los que cualquier británico debería horrorizarse, llegar al hogar de un humor de perros, fumar cuatro pipas seguidas y mientras agobiar a la servidumbre con órdenes absurdas. Sin embargo, esto no ocurrió por lo que he estado tremendamente preocupado y le ruego me dé su visión como ilustre y único miembro de esta incipiente sociedad.

Me explico. A primera hora debía viajar a Londres para asistir a la presentación del Dr, Clark y su grupo sobre sus últimos descubrimientos acerca de las áreas protegidas en la baja Tanzania. Un fallo que prefiero no comentar impidió que me despertara a la hora correcta y por tanto, en lugar de cabalgar en mi brioso corcel Mortimer Segundo, tuve que solicitar a Stanley que me acercara a la estación en un vehículo motorizado. Esta fue la primera irregularidad. El tren de las 8.15 me dejo puntualmente en Kings Cross desde donde pude caminar sin agobios hasta Bloomsbury para llegar a la presentación. Tras una enriquecedora sesión decidí bajar a Oxford Street a hacer unas compras navideñas saltándome la siguiente charla lo cual, reconozco, fue la segunda irregularidad. La tercera irregularidad fue totalmente inaceptable: no compre nada. Volví a la universidad más que contrariado y fue cuando se produjo lo inesperado. El Dr Perkins que nos iba a hablar del turismo en nueva Caledonia había fallecido presa de un extraña fiebre foránea. Como podrá comprender no hubo charla y esta fue pues la cuarta irregularidad. El tren salió puntualmente a las 16.15 pero paro abruptamente cuando se encontraba cerca de Hitchin consumándose entonces la quinta irregularidad. Al parecer hubo un problema de coordinación de tráfico lo cual no hizo más que confirmar el impredecible y tremendamente inconsistente servicio ferroviario británico. Treinta minutos más tarde el tren reanudo su rumbo y pude llegar a la estación sin contratiempos. Mi fiel mayordomo Stanley no podía recogerme dado que habia llegado antes del horario previsto (a pesar del tren) y estaba ocupado en otros menesteres. Aunque esto está directamente relacionado con todo lo demás hemos de ser meticulosos, sexta irregularidad pues. En la parada del autobús una amable dama desconocida me ofreció su ticket diario puesto que no lo iba a usar mas, lo cual confirmó una feliz septima irregularidad (fue sin duda debido a mi irresistible mirada, he de reconocer). Me subí al autobús y solo minutos más tarde me percate de que había cogido el autobús equivocado y en la dirección contraria y tuve que bajarme dos paradas más adelante para cruzar la calle y subirme a la línea correcta. Esta fue la última y octava irregularidad.

Usted se preguntara como pude contenerme ante tantos imprevistos y porque no aticé con mi baston a algún responsable universitario, zarandeé al maquinista del tren o insulté al conductor del autobús. Incomprensible. Sin embargo fue así, después de la quinta irregularidad mi mente estaba en blanco, no tenia sentimientos, no sentía el dolor. Lo preocupante fue que las siguientes irregularidades me proporcionaron una especie de extraño placer, de inusitada calma. Cuando llegue al hogar era un hombre feliz. Había sido un día inesperado, diferente y definitivamente muy irregular pero me había gustado. Entonces comprendí que lo que hace a este mundo bello y digno de ser disfrutado son esas explosiones de irregularidad en un mar de monotonía. Necesitamos la seguridad de la rutina pero el mundo no sería el mismo sin sus maravillosas irregularidades. En el paisaje, en las ciudades, en las carreteras, en las mujeres….¿Cree usted querido Mainmind que estoy loco por ser británico y apreciar la belleza de lo irregular?


This page was loaded Oct 22nd 2018, 4:20 pm GMT.